--La passeggiata--.
Fotografía: Markus Lieben.
Localización: Piazza del Duomo en San Gimignano. Siena. Toscana. Italia.
Pintura: La signorina Margherita, de Nemo.
Serie Calendario, y XX. Diciembre.
--Lápiz, pastel al óleo sobre hoja de calendario, con rímel en las ventanas--.
Tiesto nemótico dedicado a mi taimado odiador, y a toda su ralea -no escatimemos-.
El condenado autor nemónico, en un prurito creativo ha añadido a la imagen real una torre de su propia cosecha --quizá con el vano empeño de equilibrar la realidad o de restaurar la antigüedad--. ¡Tú, oh fiel veedor! ¿Sabrías decir cuál es la impostada atalaya?
¿No? ¿Sí? ¿Te importa un huevo? ¡Bueno, bueno, sin joder, eh!
Me puedo ciscar tanto o más que tú encima de profetas agoreros, sobre divinidades de cultos extintos, incluso en lo alto de cosas tan triviales como los patucos del niño Jesús ¡Como hacía Pepe Chino! -Egregio Numerario de Mugares igual que Breogantino de Oestia-.
Entonces, dejemos los muertos, muertos, y no nos toquemos los bolindres, compadre. Por cierto, ¿tú no tienes otra cosa que hacer que odiar? No sé, colecciona mondadientes usados, vete a vivir a una isla de piedra pómez para quitarte los callos de los pies, y hazlo con la única compañía, en plan mascota, de una mosca cojonera -tal para cual-. También te sugiero contarte a ti mismo un cuento chino en el que seas el protagonista, en el que seas guapo, por descontado --que ya es la repanocha del embuste--, y tu novia, pongamos que sea la mismísima Princesa de lo Ricitos de Loro. Tu suegro, será el Rey -para qué economizar lo que nada cuesta-. Y por las mañanas, mientras te rascas el trasero toscamente, tu silueta amorfa y presentera, se asoma a la ventana de la alcoba en el ala sur-sureste del castillo montano propiedad de tu familia política. Desde ahí, tú, pese a la galopante presbicia, ves el horizonte combarse en lontananza. Cierto es que quizá no vislumbres los confines de toda la heredad de la que disfrutas, gañán. Todo gracias al braguetazo que has dado con el desposorio de la pobre chiquilla: la princesa de las mejillas color cereza, brazos solitarios, tan inhóspitos como los pasillos del motel Encina Sola en la N-630.
Dirán las crónicas que la de lo Ricitos de Loro tiene el seno pelágico, y turgente, y su coseno, tangencialmente crujiente y candente, y toda ella está, sin duda, estará, al dente, mientras tú, bobela, te dedicas a tejer la teleraña de tu avaricia.
Si no es suficiente, sigo...
Lo que viene después en este imaginado cuento, depende ti. Puedes acabar siendo odioso para los demás, o un buen hombre, cornudo eso sí, pero consuélate eso no está en tus manos. Siempre puedes cambiar la historia. Esto lo sabes, igual que Julio Iglesias, que no canta un pimiento.
Nemo.
"Odiar a alguien es como beberse un vaso de veneno
creyendo que vas a matar al
que odias".
El castillo de Barbazul.
Javier Cercas.
Fotografía: Markus Lieben.
Localización: Siena.
El paseo de la Signorina Margherita.
-Pastel al óleo sobre el paciente papel-.
Fundación Grisgrís. Fondos del Mar de los Algotros. República I. de La Ballena "Sala El testarrao de cacharros echangaos del terminao". Valle del Xerte. Mangurria.
Medianero: Rnesttatta Hammatta-Hammatta.

