domingo, 17 de junio de 2018

Trampantojos.



Son profesionales arriesgados, tanto, que su vida y la de otros pende del hilo de su madeja. Suelen hacer sus "trabajos" bien pertrechados y armados con sus "instrumentos" . Tienden una ingeniosa tramoya sobre el "asunto" para garantizarse un suficiente margen de seguridad que les asegure su supervivencia después de la "intervención". Siempre hay un antes y un después tras sus "operativos". Liquidado el "asunto", desaparecen dejando rastros sobre el pavimento (regueros o goteo de liquido vital que pierde el "objetivo"). Cobran lo suyo por cada "encargo" y luego desaparecen. Se les puede ver en las peores calles de cualquier ciudad...................................
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El desconchón de pintura que fuma.
(Ad opus).




Comecocos de chocolate.
(Domus mei).




Vidriera, sí, pero de botellas.
(Sierra de Huelva).





"El ojo que ves no es
ojo porque lo veas;
es ojo porque te ve.

Proverbios y Cantares.
Antonio Machado.




¿La Vía Apia?
No.
La Grajera en Logroño (La Rioja).




¿Un redondel o un agujero? ¿Un punto blanco? ¿Una estrella? ¿El vacío?
No.
La cúpula desplomada del Templo cisterciense de San Pedro en Viana (Navarra). S. XIII.



¿Geoglifo vegetal fálico?
Matthaeus agri?
No.
Viñedo riojano con glande.



¿Imagen de extraterrestre?
No.
Mortero de cal en Las Defensas de la Catedral de Santo Domingo de la Calzada (La Rioja).




¿Rostro picassiano?
No.
Dos hormigueros, ramas y una tirita.




¿Iris iracundo?
No.
Cúpula.


Fotos: Markus Lieben.
Maceteros: Nemolucco Nientini.




domingo, 3 de junio de 2018

Memorándum húmedo.



Claro de bosque.



Castaño.



Robles velludos.



Rincón del bosque.



Viejos árboles.



Castañar dormido.



Hermandad por nacencia.



Tarambana.


Fotos: Markus Lieben.
Localización: Fuenteheridos-Alájar-Almonaster la Real (Sierra de Aracena, Huelva).




















lunes, 14 de mayo de 2018

Liquidación por fin de existencia. Almoneda y avíos de vida de un pellejo.




Jota El Pellejo es devoto, de siempre, de la Virgen del Moquero y la Sopa Fría, y digamos que aficionado por herencia paterna, del Cristo de Madera. Hermano, por parte de su tabernero de cabecera, de El Penúltima y junto a éste, de El Bola, de Sebas El Sobresaliente y de Jose Pepe, formaron, los cuatro (y me llevo uno, Jota) Los Illos, patos todos del mismo albañal. Illos de parranda. Ellos eran miembros numerarios de la Tasca Reonda en sus años mozos, quintos sin cuartos del Rey, dieron barrigazos a finales de los ochenta en una Melilla con olor a grifa, a morocha y salitre. De vuelta en a casa, cumplido el servicio militar, su cuadrilla Amigos del Círculo/ Dados a las Curdas (en adelante AC/DC) se diluyó por la afición desmedida de Jose Pepe por trincar un maromo sensible en el lodazal nocturno del lumpen. Contribuyó lo suyo la sed desértica de Jota que le hacía beberse hasta sus lágrimas, esto le alejó de la orilla que habitaban estos Acedecianos. La vena reformadora que Lupe le inculcó a Sebas también restó, le hacía parecer al insuficiente Sobresaliente algo parecido a un señorito con señorita. Cierto. ¡Ah! supongo que querréis saber algo de El Bola, bueno, pues dicen que es negro por horas. Pone en arriendo su don para decir por escrito lo que muchos no saben y así, a sueldo de algunos famosos sin talento, sinvergüenzas y enamorados de sí mismos que les da por escribir sus memorias por poderes con tan sólo treinta años o menos, él se las escribe sin echar su rúbrica. El Bola cobra lo suyo y suele perderse -Deo Gratia- por Malasaña y Santa Ana. Del Penútima diré, ya que te molestas en continuar leyendo, que le tocó dos veces la Lotería, la penúltima foto que mandó a Jota se le veía con gorra de capitán de barco, acodado en la baranda del resquemor que da a estribor en un bergantín de velas recogidas. Superó  el marino, sin lucimiento, a base de gimnasia pasiva, un ictus cabrón que le dejó una mano tonta perdía y tan ajena como unas tenazas de chimenea, y la pierna de equivocarse, de pirata, tal que la de Long John Silver mismo. Ibiza, quizá Menorca o Cerdeña, son sus puertos entre naufragio y naufragio.
En resumidas cuentas, Los Illos, son historia, y él, Jota, cincuentón con cuarenta y pocos se le echó el invierno encima, le nevó ceniza en la cabeza y sucumbió sin voluntad a la inercia eremita de un perdedor de manual, verdad es que él no tenía ni puta idea de quién era Johnny Cahs, pero sí escuchó y hasta compartió su charco de vómito con un tal Silvio, ténganselo en cuenta, por favor. Se rozó El Pellejo las carnes en esquinas con estrías que abren dos cuartas las caderas de sus aceras sólo a los conocidos y a los perdidos, braceó de madrugada anclado a alguna farola que bizqueaba, y se ausentó de su vida durante seis noches/siete días por un coma etílico de anís El Clavel, luego....luego se hundió en una sima depresiva que aún hoy explora a tientas, ciego de miedo, embotado por los antidepresivos, anestasiado por el olor de las margaritas del campo y angustiado por la velocidad de la corriente de agua bajo los ojos de un puente estrábico.

Nemonello Dell Buono.
          Mayo de 2.018.

martes, 1 de mayo de 2018

Contemplamientos obsoletos.



La colmena.




                          Higuera curiosa.




Dos pilares, el garabato de un río y dos sombras recortadas sobre el abismo de la pérdida.




Achtung !
Dieb von brücken frei.
(Ladrón de puentes suelto).




Gnomo del Tenedor.



           
             Paisaje toscano en Los Arcores.




Primavera encerrada en una finca.
Pena: Arresto Mayor de 92 días y 18 horas con accesoria de confinamiento entre las afueras y el estío.



Fotos: Markus Lieben.
Maceteros de las fotos: N'nemog Ndolo.

viernes, 13 de abril de 2018

Juan Belmonte.




Mira El pasmo de Triana el redondel de La Maestranza con iris de bronce. Allí debió morir hace tiempo y no se lo perdona.
--¡Cómo mi amigo Joselito supo morir sobre el albero, al tantaratán de un bicharraco bailador, y yo, declino senectud con babas de impotencia¡--.
A las cinco de la tarde el Maestro bebe cuchillas en los versos de Federico. La Elegía por la muerte de Ignacio Sánchez Mejía hiela su alma. Templa el dolo lentamente, la pulsión necandi, como sólo él sabe. Y se arrima desde el Altozano a la orilla del Guadalquivir para ver el baldío abismo de días que se lleva la corriente, lapsos vanos de grana y oro. Sus entrañas le dan media verónica a La Giralda, y altanera ella tañe campanas de difuntos.
El crepúsculo alumbra saguina en poniente, y entre dos luces, Belmonte afila con dos dedos su mentón, mascarón de proa de un pecio hundido. Se mira despacio en el Zuloaga que cuelga en la pared: faraónico, profundo, tremendo. Pistola en mano quiere firmar una sentencia escrita con su coleta. Última faena. Taladra un estruendo de pólvora su sesera, por encima de la oreja. Volapié de plomo que cambia la suerte.
Timbales y clarines de muerte para la cuadrilla de sirvientes en la Finca Cardeña. Esquela y paso doble. Página en blanco de la memoria. Mausoleo habitado por su muerto, dentro del ataúd y a sus pies, una maleta de cartón llena de libros que ciegos, amarillean.
8 Abril de 1.962.



  Foto: Markus Lieben.
  Texto: Nemosselasi.

miércoles, 4 de abril de 2018

Mirar furtivo.



  • [ ] 1°—La curiosa vaca de la Estación del                                     Tren Minero.
  • [ ] 2°—El curioso caso del fotógrafo y la vaca guardagujas.
  • [ ] 3°—El curioso fotógrafo de vacas.
  • [ ] 4°—La vaca que esperaba un tren sin vías y le llegó un fotógrafo sin carrete.
  • [ ] 5°—¡Están locos estos fotógrafos! —nada hay de extraordinario: una vieja Estación, una Vía Verde sin raíles, añoranza del trajín de mineral, una cita ineludible con Bartolo El Semental y el hato, ahí, a verlas venir, enfermos de Muermo—.
  • [ ] 6°—...............................................................


Táchese el titulillo que se prefiera o póngase el que se crea más infiel a lo que representa.



Ayuntamiento de Zufre (Hueva).



Codo zurdo de río.
Rivera de huelva.



Abierto.
Serie: Puertas del campo.



 Enhiesto ordinal. Soldado voluntario con aliento suicida. Complaciente multiplicador con tono de copla escolar. Aedo de los descubridores épicos. Tallo hiriente de voluntad celestial. Cábala, simiente de héroes sin verbo. Sino de los adelantados.
Uno.



¿Ves el pájaro?

¿Eh?
Pues, no lo había.


Fotos: Markus Lieben.
Pies de fotos y tiesto lírico: Nemoño de lla Ballenna.









martes, 20 de marzo de 2018

Caleidoscopio asimétrico de imágenes.




Ejército de terracota.
Guerreros de Xian.
Dinastía Qin. Siglo III a. C.




Senda.




Desnudez del bosque.




Montánchez (Cáceres).




Otoño.




               
          Almendro en El Castillo del Cuerno.
               (Fuentes de León. Badajoz).




                   Tocón con cabeza de jabalí.





Colón y su huevo.
"El nacimiento del hombre nuevo" de Zurab Tsereteli. Bronce de 45 m donado por el Ayuntamiento de Moscú a Sevilla en 1995.

Alegoría del huevo.
Girolano Benzoni en su Historia del Nuevo Mundo (Venecia 1565) cuenta la siguiente historia:
Estando Cristóbal Colón a la mesa con nobles españoles, uno le dijo que si él no hubiera encontrado las Indias, no habrían faltado hijos de esta tierra que lo hubieran hecho por él. Colón no respondió, y mandó traer un huevo, lo colocó sobre la mesa y dijo —Señores, apuesto con cualquiera de ustedes a que no serán capaces de poner este huevo de pie, como yo haré, desnudo y sin ayuda—. Lo intentaron uno tras otro sin éxito. Al final el huevo llegó a Colón, éste lo golpeó sútilmente contra la mesa aplastando la curvatura de la base, y esto le permitió dejarlo de pie. Todos los presentes quedaron confundidos, y entendieron lo que quería decirles —Que después de hecha y vista una hazaña, cualquiera sabe cómo hacerla—.




Así en el cielo como en la tierra.
La Minilla.




¿Y?
Griega atrapada en el pentagrama de una alambrada.



Fotos: Markus Lieben.
Pies de fotos: O'Nemoss de Tall.





domingo, 11 de marzo de 2018

Operación Newton 9.8 en pepitoria II. Horror vacui de naturalezas muertas.


Horror vacui de naturalezas muertas.


Como sopas nos ponemos en marcha. No llueve, pero la niebla y la humedad nos esconden y empapan. Gestos y avanzada, silentes. Vislumbramos el puesto avanzado en la falda de Algarín Rock.





Contacto con Kilo-10. Primero a cuchillo (M-3 y Mark2) para ganar el factor sorpresa, luego con el Thompsom escupiendo a destajo. Respondieron hablando nuestro mismo idioma. Ráfagas enemigas con carne: Sierra-6, Víctor-Sí y Delta-1, mordidos, Romeo y Julieta, KO, muertos. Gracias a los dioses de toda la cuadrilla los de aquel sembrado de búnqueres no eran los T-Truppen. Brandeburgo para aquellos cuadrados no es más que una puerta abierta en la Pariser Platz, y no el temido Commando Brandeburgo, ésos Jerrys sí son especialistas en darnos por saco -¡bien lo sé!-. T-Truppen es un enemigo fiero, implacable y desalmado --¡como nosotros, vamos!-.
Les hacemos un traje a los kartoffeln. Escabechina de teutones. Muertos en lo que una puta de puerto avia a un adolescente. Tiramos de Colt, de granadas, de bayoneta, hasta la navajita del paracaídas tiene su fulano. Todo lo arrojadizo llueve sobre los sorprendidos Hunos. Yo, a uno le escupo en su jeta mis bilis ulcerosas -¡jodida úlcera de los cojones!-, el boche, se queda con cara de palo, la misma del triste de Buster Keaton, luego pestañea dos veces y se hinca de rodillas, hecho una sopa jardinera con tropezones y dos tajadas gentileza de mi Mark2, una en el hígado (la que más le sorprendió) y otra en la garganta tipo pajarita de esmoquin. Listo. Que pase el siguiente. ¡Hay que ver lo que da tener oficio, una úlcera cabrona y un sólo Dios verdadero, tu pellejo. San Mark2 es mi profeta, juez salomónico y todopoderoso protector de los devotos de Marte, como yo. Troche y moche de agujeros y tajos en vivos y en muertos desconsiderados.

Encontramos nuestro destino en este largo día, como reza nuestro lema ("Encuentro con el destino"). Nos lleva casi una hora apilar los Heineis con uniforme como sacos terreros, en los vomitorios de los búnqueres. Es el principio del día D, de destino. Yo lo sé, mis hombres no. Mejor así. Confieso que coqueteo con la locura hasta el punto de creerme que mi nombre es Papá-Noviembre, tal y como me llaman mis hombresen lugar de Krzysztof Nemowitz.

Consolidamos y aseguramos el perímetro de la colina Algarina. Divido en dos grupos a los hombres: los que tienen movilidad, conmigo, nos toca entonar los bises del espectáculo, y por otro lado, los heridos graves y los que leves que pueden defender la posición, aquí quedan, con mi bendición y con el Sargento Lloyd de santo milagrero, dispuestos a multiplicarse como peces del Mar de Tiberíades.

La mañana se entra en luces de claraboya debido al nublado, la perezosa niebla y el humo remiso a elevarse. Huele a muerte. Alguien ha pintado la atmósfera del hoy amanecido como un decorado de muralista, menos colorista y más trágico aún que un trabajo monumental de Diego Rivera, paisaje descarnado, de tonalidades ocres y terrosas, como sanguina de carboncillo sobre Papel Guarro. El horror vacui de la guerra despedaza cuerpos, calcina árboles, descuyunta artefactos bélicos, alfombra la tierra de hollín metálico, y amontona naturalezas muertas con criterio caótico.

Los pies nos pesan al movernos en el barrizal en que se han convertido los nidos, las trincheras. Ralentizamos la marcha con precaución de vísperas de algo, y avanzamos junto a la vía del tren jugando a las sentadillas y al Pollito Inglés en dirección al Pont Nouveau de Quatre Sentiers. Próximo objetivo. 



Captain Nemowitz.

Fotos: Markus Lieben.
Texto: Diario de Krzysztof Nemowitz.

domingo, 11 de febrero de 2018

Imágenes mínimas de costa.




                     Atardecer en un caño.
                Punta del Moral. Isla Canela.





Paisaje elemental.





Poniente sobre La Gola.





Mínimo.





Mapa citogenético de una playa.





Rincón y su barra.





Gaviota.





Playa de Mar (Martí).





Cabo de San Vicente (Portugal).





Cruz de navajas.





Ventana casi llena.


Tiestos: Nemo.
Fotos: Markus Lieben.