viernes, 5 de mayo de 2017

Testigos.

Rayon du soleil.
(Sant Jean Pied de Port).


Mamá.


Paisaje mínimo.


Ruinas romanas.

Retales de tierra.


Umbría.


                         Sierpe de Sevilla.

                                 Cumbre.


Nívola.

Tiestos.

Casa con árbol.

Fotografías: Markus Lieben.



domingo, 30 de abril de 2017

Señuelos.

Campos preñados.


Mapa Mundi.
(Navarra)


Pirulo portugués.
(Algarve. Portugal)


Silencio.


Camino otoñal.


Señuelo de madroños.


Túnel.


                    Sin hueco no hay faena.

                                  Garganta.

                       Río Tinto (Huelva).


Acantilado.
¡Aahhh!

Fotografías: Markus Lieben.

viernes, 21 de abril de 2017

Tesoros.

Campos de Navarra.


M.


Tesoro del bosque.


Sombra de colores.

Confesionario de obrar.

El anís borró su memoria, y el hombre, sus ojos.
Enhiesto testigo.

Charco.

Rayo de sombra.

Árbol hidra.

Cuerda de peregrinos.

Fotografías: Markus Lieben.

sábado, 8 de abril de 2017

La zambra del rorro.



ZAMBRA  DEL  RORRO
-Nana  por  alegrías-


A seis gargantas
corea la hora
la zampoña,
la vihuela
aúlla ronca
a la luna;
y un manojo
de juncos
cimbrean el tallo
a ritmo de alegrías.
Al compás, al compás
tililan las estrellas.

La una, mil, las mil y una
tierra, mar, la sal de tu escultura.

Alrededor de mi cuna
veloces caracoles
hacen coro sin espera,
desde la luna llena
al lucero del alba
se oyen castañuelas.

La una, mil, las mil y una
la mar, el sol, tu cara de aceituna.
  
Cruzo a pie desnudo
esta noche el Palmones
la bahía, la villa vieja
oteo el África negra.
Llorar moja mi vela.

La una, mil, las mil y una
la tierra, la mar, color de aceituna.

Es de isla verde
esta cantiña del rorro
lo mismo que la mare
y toa su parentela.

Un benemérito pestañí
trae una arroba de vino
-corriente no- le digo
¡especial es mi linaje
como el cepellón de la vid!

La una, mil, las mil y una
dos, tres, hermosa como ninguna.

Ojos de firmamento
dedos de miga de pan prieto
ángeles de pezón lleno.
Sueño
tres ranas croan
al compás,
siguiendo tu tarareo.

La una, mil, las mil y una
tres, dos, al calor de tu aliento.

Un Atlas soporta el cielo
un auriga guía mi sueño
que el ama arrope mi cuerpo.
Un Dios ateo
guarde mi cuarteto,
y, de diario, fideos.

La una, mil, las mil y una
diez y seis, el silencio hecho bruma.

Ojos de firmamento
corazón de pan prieto
ángeles de pezón lleno
canta el mundo, al compás
al compás
de tu tarareo.                                                                                

La una, mil, las mil y una
la mar, el sol, tu cara de aceituna.    


      Nemónides.                


sábado, 25 de marzo de 2017

Cambalache.

La puerta del campo.

Capricho.


Monigotes.


Atardecer en poniente.

Autor.

Galope.

Vaso de naranja.

A partir una bellota.

Cáceres.

Venero.

Primero, el árbol.

La cuca.

Barreños del Alcor.

Columnas de la noche.

La Caleta. Cádiz.

Sombra de caminantes.

                Fotografías: Markus Lieben.






sábado, 18 de marzo de 2017

Primavera.

Primavera.


Ella, cada año pinta de verde nacido las praderas, enmoqueta las cunetas con grama, canónigos bautizados por el hisopo del rocío y verdolagas de pasado porcino y futuro vegano, hace brotar en las comisuras de las sierras veneros infinitivos de agua gélida, sin declinar aún. En los botones de los impacientes frutales engendra la cosecha latente. A ras de tierra, colorea como un niño el ejército de flores multicolores; además, tornea en mármol rosa de Carrara arrobas de magra carne que las mujeres enseñan ahora, después de meses enclaustrada tras gruesos tejidos de abrigo, con cinco candados de ojales ciegos, y llenos, que siempre se alinean en el lado izquierdo, el del corazón, y que están dispuestos como un sistema planetario simétrico, de modista del Universo.
Y más, ella, ilumina los rostros de sonrisas recién reídas, mientras el cielo añil aborrega piaras de nubes correderas, sopladas hacia el horizonte nítido por el viento, camino de los corrales con cerca en las montañas coronadas de nieve.
Ante mí, un océano de tierra con ejércitos de olivos en formación militar. Tierra desnuda y bermeja peinada con vertederas de disco hasta la linde de una acequia de tornas ahora cerradas a la espera de que se agoste el terreno, entonces,  sediento abrevará de su caño caprichoso. Tras las dehesas estampadas con encinas y alcornoques hay acantilados de riscos pétreos, simas, cañones, abiertos por arroyos y torrenteras que rompen agua del deshielo, son cicatrices abiertas en la carne de la tierra. El aliento del páramo atusa el bozo de los ralos bosques de galería, mece la mies tierna aún en el moisés de su espiga siempre con vaivén de olas, y arremolina o dispersa este heraldo de aire, un caos inabarcable de pelusas de chopo desde los pies de las cercas de piedra hasta la rivera de los ríos preñados de peces contra corriente. Mientras, a los sarmientos les salen dedos y antebrazos famélicos que cuentan los días para una vendimia  de vino alegre y joven.
Huele a limpio, a nuevo, a aire no respirado, a campo abierto y fértil. Es primavera.


        Nemoski-16.




El náufrago XV.



                                                                                                       De cuerpo presente-.

El “Lobo de mar” y su tripulación de cinco hombres y medio hacían la campaña de la langosta en las Islas Desventuradas, anclados al socaire de un gigantesco acantilado de cien metros en la Isla de San Ambrosio; venían como todos los años desde la isla de Robinson Crusoe a aquella inaccesible, inhóspita y desierta isla. Cumplida la faena volvían con las bodegas llenas de grandes crustáceos, el alma cicatrizada por la soledad del paraje y los oídos sordos de escuchar sólo al viento, el bramar de la mar y el susurro de sus conciencias.
Vuelvo en sí, pero como si no. De fuerzas, nada, sólo para balbucear. Apenas les digo mi nombre y el del infausto paquebote, y todo es una estampida de exclamaciones, opiniones de unos y otros pisándose las palabras a voces. Uniendo con hilo de paciencia trozos de conversación atropellada sé del inexplicable naufragio en los Bajíos del Portugués, del salvamento por pesqueros españoles y chilenos de todo el pasaje excepto un topógrafo siciliano desaparecido y el capitán del barco, que fue visto por última vez por su segundo camino del puente creyendo finalizada la evacuación. Ahí, yo siento dolor, claro.
La Armada chilena estuvo buscando a los desaparecidos “Dead or alive” durante diez días sin la recompensa de encontrarlos. La prensa nacional primero y la local después informó del extraño accidente, de la actitud contradictoria del patrón; incluso glosó una maraña de relaciones directas e indirectas de la Naviera Marejada propiedad de un tipo peligroso, mandamás gringo, moteado Fat Dog, cuarto y mitad de empresario, un tercio de político, medio mecenas cultureta, es decir, un integro hijo de la gran puta hampón al decir de todos.
La naviera formaba parte de un grupo empresarial, “Rich & Cobre”, relacionado, con la naturalidad impostora que da la plata, con el poder político regional, el empresariado y los bajos fondos. Así asocio, eso sí mentalmente, por ser la fórmula más barata para las pocas fuerzas de que dispongo en cuenta, lo escuchado con lo compuesto por mí en el usufructo del famoso Método Alzhéimer de Investigación, sobre la nominada S.A.C.  rebautizada ahora como Rich & Cobre. 
Ceno caliente y empiezo a sentir que tengo cuatro miembros, un ponente y un botones, contando los entumecidos remos, la palabra trémula y el pequeño dispensador multifunción tipo botón de la entrepierna.
Pacífico y Auro deciden cómo proceder: dar cuenta por radio de mí a la Base Naval y Aérea de la Armada chilena en la vecina isla de San Félix, y mañana, acabada la jornada poner rumbo con el “Lobo de mar” hasta allá, distante unas 21 millas y dejarme algo más recuperado en ese partidero de milicos confinados.
Cae la noche, reunidos como en una lección de anatomía, café o mate en mano, el ceviche en el buche, me preguntan una y otra vez por el lugar donde he estado. Les describo mi “archipiélago gulag trubado”, su entorno y algunas de mis vicisitudes durante más de 400 días. Se miran como quien no entiende. Descartan su casa, el archipiélago de Juan Fernández, el de Sala y Gómez, la Isla de Pascua, Chiloé, Guamblin, Guayaneco y las Islas Galápagos; en todas, incluso en los islotes, la Armada Chilena había buscado sin resultado.

Nemo.




viernes, 10 de marzo de 2017

El rulo de un caracol soltero.




                     El rulo de un caracol soltero.


-¡Llego tarde!
¡Qué tarde llego!-
al principio del cuento:
érase que se era, un conejo
que se apresura para no acabar, muerto
saeteado por el minutero
de un reloj, ajeno.
Es de la Reina, su Heraldo
y ella, su oscuro deseo
para todos, un naipe más de su ejército
que guarda el onírico reino
de este delirante, sueño.


Dicen que mató al Mar Muerto
con sus propios dedos
para que estuviera quieto
-No lo creo-
Cierto,
que en una barca de piedra llegó a puerto
exhausto, sin remos
y sin que los dioses
le dieran su aliento.


Sin querer queriendo pasó
de saltamontes a chavo
y de ahí a octavo pasajero
¡A Chapulín ha llegado
con tan poco presupuesto!


Guardián
de un campo de centeno
adelanta su pulso
un ladrón de melocotoneros
y en medio de la era, quieto
con carnes de heno
sus jirones de tela dibujan el viento,
gritos hechos de garabatos
que ahuyentan el festín de los cuervos.
Sus dedos de madera de avellano
sienten la gratitud del grano,
su tallo, caricias sopladas por el solano.
De todo lo que cobija su cielo, es el dueño
este guardián del centeno.


Durante años, padre soltero.
Gambeteó bachatas, un tiempo:
metió rodilla bajo polleras
con dobladillo de muslamen bajo,
siempre
como un Tony Manero del Cerro.
Ahora, fantero
de piel naranja y de reses sin cencerro
que dispara su nueve parabellum
sin miramiento.
Y se le arruga el pellejo
si pierde chicha,
si le truena la nube de aquel secreto.

Markus Lieben.


sábado, 4 de marzo de 2017

Celemonio il bello.



Celemonio.


Leviatán de agua dulce
capturado a trasmayo
en el inframundo
por una náyade,
ella, a base de dones
muta el demonio potómano
en en doméstico sátiro
y al cabo,
en manantial de aguas salobres
que curan el mal
de la hiel negra.


Levantador de peso muerto
animal herido
de gesto fiero.
Condotiero
de vista corta
con más cara
que espada.


Nocturno pescador de bajura,
con mosca de tinto.
El rastrillo de sus dedos
airean almejas de entrepierna
en cualquier alberca.


Gasta un celemín de cabeza,
que descansa,
en las noches de ronda
en el mullido espacio entrelíneas
de un modelo dos de instancia.
Duerme, sin clemencia,
y se abriga
con el abrazo de sus propios dedos.


Probador federado
de camisas entalladas de siete varas
a cinco ojales,
entre tinieblas.
Ladrón de agua salada,
contrabandista de aire usado,
atracador, bandido
de endecasílabos.
Cura sus heridas
con alcohol de quemar recuerdos.
Planea una huida
por peteneras
que aleje el pasado
cuarenta leguas.


De madrugada camina
al traspiés de un bolapié
por una calle torcida,  
en una esquina
ladra a la luna un perro,
una farola le parpadea
y él, se arrima al chorro de luz,
y a su vera, sueña,
como el náufrago con su palmera,
él con su Eva.


Miembro,
con numen escaleno,
del club de los poetas feos.
Tío carnal del deseo,
hermano bastardo
de su pueblo.
Aliña ensaladas
con dos tenazas de cinco dedos
en una pecera de dos brazas
donde nadan canónigos apóstatas
y de la que sólo deja los restos
de dos pa’luego
y la grasa de su recuerdo.


Se pregunta con su lupa
de ver de lejos en los dedos:
¿para qué sirve un bidé?
¿por qué los francos no son sinceros?
¿Y si la evolución perdió una erre
por qué yo copulo gazapos tan húmedos?
Barruntos de lo que no se enseña
en los Liceos.
Es mi maestro
que no tiene cartilla, ni autor
ni Cristo que lo fundó.
Es mi  Centauro, mi Leviatán,
que declama versos
mientras te deshace la cama.
--pregunten sino a sus amigos—
cómo le levanta a cualquiera
una mina,
sin un gesto.


Nemosio de Verdeo.

Frases y cosas.


"Es tiempo de andar descalzo, y la tierra que me ha entrar en los zapatos, ya la llevo yo en los bolsillos".

Markus Lieben-15.


"Aprendí matemáticas restando tus lunares de los míos".

Nemónides-15.