domingo, 24 de mayo de 2020

Saetera.


Saetera de Orbe y Cruz.

Dibujo: Nemo.
Técnica: Carboncillo.
Fotografía: Markus Lieben.

Saetera del Castillo de Alcalá de Guadaira.
S. XII. Sevilla.

domingo, 17 de mayo de 2020

Divertimento infantil de un nombre.














                             Dibujos: Nemo.

                              Idea peregrina:
              Rnesttata Hammatta-Hammatta.
               
                  Fotografías: Markus Lieben.

domingo, 10 de mayo de 2020

Silueta.





                              Dibujo: Nemo.
                   -Cera blanda sobre papel-.
                  Fotografía: Markus Lieben.

domingo, 19 de abril de 2020

Advertencia sobre "Un asno llamado Miércoles".



             ADVERTENCIA sobre
      "Un asno llamado Miércoles".


¿Qué coño quiere decirnos el autor, qué significa el dichoso burro?
¿Obedece a alguna traumática experiencia personal que intenta exorcizar sin pasar por el diván?
¿Es lo representado una ensoñación onírica de algo que habita en el tenebroso subconsciente del autor?
¿Es un vacile, una chanza antianimalista del pollino y su especie, o tal vez una burla a aquéllos que intentan desentrañar algún críptico galimatías oculto en el cuadro?, por cierto esto último es un habitual recurso alegórico de este difícil artista.

"-Desconfíen ustedes de las verdaderas intenciones y valores de este pintamonas-", ha dicho el crítico de arte Luciano Borrón en su columna de la revista Culturetas con goteras, a resultas de su última Exposición Itinerante titulada De la ceca a la Meca que ha mostrado sus obras a los ojipláticos pobladores de La Siberia Extremeña y del Valle de los Pedroches; en Almendralejo y su Tierra de Barros fue la comidilla de los braceros en la vendimia, y en Albacete y sus Polígonos Industriales, un paisano fuera de punto rajó con su navaja la obra maestra del desahogado maestro. El remiendo del paletista, a base de tiritas y esparadrapo con el que apañó y suturó los cortes del lienzo, le añadió a la magna obra el dramatismo que le faltaba. Y así, este bizarro autor, de pura chiripa, sin pretenderlo, acrecienta adectos, fama y altura en el Olimpo Plástico.

El rucio, la puerta abierta y la -M- labrada en su frontispicio, la luz que viola flagrantemente la caballera perspectiva del inquisitorial Colorín, severo fedatario, naturalista y paciente veedor y censor de la ortodoxia de estilos; la actitud transgresora del animal cruzando el umbral de la Casa del Amanecer...

Animo a contemplar el pequeño cuadro y darle a las meninges, y sin pudor, exponer en este mismo foro, o en otro, las ocurrencias, sobre lo que a cada cual le sugiera, lo que le parezca y apetezca, vamos.
Obviemos subjuntivamente la calidad plástica de la obra, o no, nadie te puede obligar a considerarla meritoria, y a que te guste, menos. ¡Hasta ahí podíamos llegar!

Una cosa más, tiene el autor dos colaboradores necesarios que poseen, sin saberlo, las claves para desentrañar los enigmas que suscita la contemplación estomagante del cuadro, y son: Breogantino de Oestia y Alieno de Bramante, pregúntenles a ellos y no me miren a mí, que bastante tengo ya siendo el representante y comisario de su obra completa. -¡No te jode!-

Por último, tengo el compromiso del pintor de que revelará, en su blog, lo que él tenga a bien, sea una explicación, el porqué o lo que le salga de los dedos. Quizá aclare el simbolismo latente de la obra, o por el contrario, y como suele hacer, -bien lo sé- emborronará aún más de confusión el tranquilo discurrir de la vida de los seres simples.

Nemo.



Un asno llamado Miércoles.




                  Un asno llamado Miércoles,
                                   de Ernst.

                         Óleo sobre madera.
                       Idea y tiesto de Nemo.
                   Fotografía: Markus Lieben.
       

domingo, 5 de abril de 2020

La cantante.




                       La cantante de Nemo.

                              Pintura: Nemo.
                    Fotografía: Markus Lieben.

domingo, 1 de marzo de 2020

Río Tinto (III).




                       Expresionista y tóxica
                  sombra de Markus Lieben.




Estuario cartografiado.






Un banco de granos de arena simula ser un conejo.






El vértigo venenoso del fin del mundo.






La recta fe de un río, aparentemente difunto, camino del más allá atlántico.






Bahía ponzoñosa.






Puzle completo.






Demiurgo aniquilador, y creador de un lugar singular, que cuestiona a la ciencia aún hoy: ¿de dónde venimos, quiénes somos y adónde vas con esa pinta, copón?






Alegría de ser único.






Vivir peligrosamente.






Paleta de colores en la rivera.






Paralelas y húmedas secantes.






Abdominales del río.





¿Qué, has visto qué bonita bandera huilliche?
Azul=Lo divino.
Marrón=Lo real.
Verde=La tierra, la vida.
A falta de lucero, bien valen unas nubes.

Este pueblo, el huilliche, es conocido como "el pueblo del sur"; comparte cultura con los australes mapuches. Habitan en la región de Chiloé (Chile). Hablan castellano y mapudungun. Su simbólica bandera es azul-marrón-verde, tal y como representa el fotografiado paisaje de río Tinto a 11.300 km de allí.
-Claro que esto, tú, ya lo sabías tan bien como yo-.







La espera oxida tu ausencia.






La zarpa esquelética de un árbol hinca sus raíces en suelo marciano.





El ojo del Molino de los Diez Céntimos.






Ínsula.






Serena bahía, casi selenita.







Horcajo.






Perspectiva caballera, y oblicua, de un paisaje marciano.






Centinelas que guardan los muertos de 1.888 -"año de los tiros"- en las orillas del bíblico río Tinto.






Rastro de vida salvaje en el cuarteado papiro de la orilla.






Breogantino y Nemosio hacen cima
en el Monte Olimpo de Tharsis.






Mapa sedimentario de España.







Chorro esmeralda.







Chorrera de la represa de un molino harinero.







Hendidura en el dique que recuerda a alguien.






Así en el cielo como en la tierra.






La tableta del río Tinto.






Vigoroso dique.






Molino.






 Toma aliento sulfuroso en su holgar el puente viejo de la Palma del Condado. Sobre él sólo unos novios embragan y desembragan -marcha adelante, marcha atrás-. Manosean el manubrio de un viejo coche, mientras culea el vehículo por el empuje, ellos disfrutan, y los dos efelesameros espectadores del viaje desean que les dejen meter un par de marchas, y se relamen nostálgicos. Y rememoran ambos, cuando, siendo jóvenes, ellos devoraban sus oportunidades camino de Puerto Castilla, de Allariz, de Cabezuela, de Carballiño, del ara en el que la irreverente juventud sacrifica su tiempo de tientas.
Huelva.






En las antípodas.





Fotografías: Markus Lieben.
Tiestos: Nemo.
Localización: Río Tinto.



viernes, 7 de febrero de 2020

La creatividad a lomos de la imaginación.




     La creatividad a lomos de la imaginación.


               "Es grosero con el arte lo real,
              pero no hay mejores posaderas
                          para el que crea".
           
                                    Nemo.


                  Fotografía: Markus Lieben.
                             Tiesto: Nemo.
                             Siena (Italia).
   

domingo, 2 de febrero de 2020

En Ca Masi.



Nadie es fiel
a lo que no es,
ni Masi
es Miguel.



                                       I

Hay
en Ca Masi
catadores de Zythum asidos a boyas
como náufragos en una tormenta
soñadores, mascarón de proa en el bauprés  del ibérico jamonero
parias beduinos de jornal tremendo
adictos de barrio a la cafeína
atornillados a su barra de futbolín
o frente a febriles tiradores de barril
son, potómanos del amargor
que les da el lúpulo y su femenina flor.
Chinchorreros
entre la espada de la comanda
y la máquina del café.

Gente,
este tabernero
te da vela si no ves
te sacramenta el cuerpo de Cristo
si te confiesas a él
y aventa con el velamen de su mandil
a todos sus santos madrugadores
sean gorriones recién escapados del nido
espantados
por la flamígera voz de su parienta
o eremitas huérfanos de fe.
Aquí
nadie es fiel
a lo que no es
ni Masi
es Miguel.

Antes del alba
ya pincela su desolador Hopper
y el transeúnte es luciérnaga de pecera.
La parroquia
y el menino de la taberna
se miran al bies
una dispar y otro habla y zapatea.
El copero escancia
mueve sus pies de Fred Astaire
y su voz
dispara tu nombre a la concurrencia
luego, buenos días
y la jaculatoria que hoy oferta, y ondea.

Él
no es Gambrinus, ni Ganímedes también
y porque tuvo su Caín
parece más Abel.
Es Miguel,
por la regla de tres.



                                      II

En el trópico de la barra
hay una equis
donde, en corto, un Vasco
le toca las pelotas
al peluquero del Corte Inglés.

Quiebros, regates
aforismos balompédicos
en el área chica de la esteticista
que achica miradas
envuelta en el sahumerio de su perfume francés.
Aletean sus pestañas de pin-up
garrapiñadas en rímel y miel.
Vee, si la quieres ver.
Nadie es fiel a lo que no es.



                                      III

En la terraza, que no lo es
si no acera bajo el palio de un toldo
de Santiponce y olé,
un remolino,
una ventolera de madres
se lamentan de la Seño del niño,
y de su marido también.
¡Oé, oé, oé, qué bonito es!



                                     IV

A cuatro ojos, sobre el As, un oculista
deletrea una media con café
y en la puerta,
ladra su chucho Ginés
a Darth Vader con acento de Gines.
Ginesillo, el cancerbero de La Ranilla
husmea la humedad de sus lindes
y, en la trashumancia, marca
las aristas del callejero
de su perra derrota
con el hisopo que guardan entre las ancas.

Sin compás, ladran perros afuera
alimenta una vieja
a unos gatos de calleja
mientras los micifuz silencio garabatean
les cuenta en el oscuro callejero
una leyenda
de un flautista en Hamelin
érase que se era
y del libre arbitrio de Cipión y Berganza.
Coloquio, razón o vesania, listeza.



                                      V

Encaramado en el gallinero
de un taburete, se acurruca Hernando.
-Segunda oportunidad para un calvo-.
Supera en esta Arcadia obrera
rodeado de pastores que balan
y ovejas que sueñan
su revés con un baranda.
Asalto y pendencia
con un condotiero de escalera.
-Migue, otra caña, una de pimientos,
espinacas con garbanzos
y un zarajo con su sarmiento.
¡Qué le den a él y a su cosecha!-



                                    VI

Primera luz
junta de tenderos del barrio. Bulla.
Un marinero de La Punta
amarrado al Templete con dos maromas
una kelly con mucho pasillo
habla que te habla al telefonino
un verdulero de huerto propio
dos chapús picados de escayola
un jurado vigilante con los pies fríos
y sabañones en las orejas
un abogado escribiente
firma en una servilleta su régimen de visitas
y sin preterirse, claudica.
Declinación a dos tazas de cafeína
por la Claudia de Expressa
conjugación de buenos días
vaho de bostezos en esta camareta.

Leva atrincherada, calan mondadientes
tercio de pícaros, y de picas
gente de diaria faena
en una ciudad amnésica, bíblica
que toca las palmas y boquea.
Muere y resucita
realidad o trola volandera
ríe
porque sabe quién no es
y tú, eres de fuera
¡ea!

Chapotea el vecindario
en el fango del crepúsculo
entre las tinieblas de la pretérita noche
y el fulgor de las chanzas
entre verderones y palanganas
del Gran Poder y los de la Macarena
rocieros contra los de la Feria
contemporáneos y rancios
de Santa Cruz o de Santa Aurelia
de coto o montaraces furtivos
del Labradores o de La Bachillera
de carne mechada o curucucho de freiduría
de Chipiona o Matalascañas
de fino o de cañas cruzcamperas
de picos o de molletes de Antequera
gitanas, seises, cuñados y señoritos,
trincan, beben y medran
y la garduña procesiona
en el patio del cincuenta y dos
o en el Pumarejo, en un corral de viviendas.
Ni Masi es Miguel
ni nadie es fiel a lo que no es.
Del seis al uno.


Nemo.


Advertencia debida, para ahora y para los restos:

Cualquier, cualquiera
que quiera que lea lo que quiera,
que yo soy ajeno a lo que quieras.
Esto que yo escribo es más simiente de verdad que fiel real de lo que tú creas.
Lo real es grosero con el arte,
pero, ¡cómo sus posaderas
no hay asiento más placentero para el que
                                                                           crea!

Nemo.


Fotografía: Markus Lieben.



domingo, 19 de enero de 2020

Saca de las yeguas.



A veces, hablar o escribir sobre la realidad a pesar de explicarla y tal vez enriquecerla, resulta fútil, accesorio, prescindible. Este es el caso. La imagen de la realidad es suficiente para mostrarse a sí misma y sugerirnos, incluso, otra dimensión real, mágica, de acceso filosófico e intelectual con vinculación directa con el pensamiento. Hemos de aceptar, en estos casos, la supremacía sensitiva, material, no elaborada, original y brutalmente indómita de la vida tal como se nos muestra e intentar no prostituirla con nuestras ideas. Hagámoslo.

                                     Nemo.




Elegancia.





Yegüerizos.





Tradición.





Puntillista polvo.




Fraternidad.





Irrealidad.





Tensión.






Incertidumbre.





Confusión.





Cansancio.





Fatalidad.





Realidad.





Instinto.





Último.





Rocinante y Jolly Jumper.





Singularidad.





Resistencia.






Devoción.





Placer.





Impresionismo.





Salvajes.





Nivola.





Distinción.





Movimiento.





Onírico.





Mar crespo de grupas.





Expectación.



Fotografías: Markus Lieben.
Tiestos: Nemo.


Cada año, por San Pedro, desde los tiempos sin memoria que crean las tradiciones y las leyendas, aunque documentada ya en 1.504, se realiza en las marismas de Doñana La saca de las yeguas.

Los yegüerizos se adentran en El lobo, en Matasgorda, en La marismilla, en El lucio de las yeguas, en Las mogeas, en El rincón del pescador, en Las nuevas o en La vuelta de la madre para extraer y conducir a las distintas manadas de caballos salvajes que pastan en los fangales de las marismas del Guadalquivir.

Son los équidos descendientes de aquellos ejemplares asilvestrados que fueron esencia de la cultura de los Sioux y Apaches, y  de otros pueblos indígenas de norteamérica. 
-los mustang y cimarrones fueron llevados al Nuevo Mundo por los colonizadores españoles-.
Son bestias de carácter arisco, mal dados a la doma -como los españoles- de mediana alzada -¡Ea, lo vees!-, recio pelaje, preparados para transitar terrenos pantanos y soportar inclemencias extremas  -tal como te he dicho-.

Son reunidos en la playa de El Rocío, y una vez bendecidos por el sacerdote de la Ermita, son conducidos a Almonte donde se le realizarán distintas faenas, la tusa o corte de crines, el herrado, y se elegirán los ejemplares destinados a la saca y venta. El resto, tras cinco días de saneo se devolverán a su hábitat. Y así, año tras año, por San Pedro, desde los tiempos sin memoria que crean las tradiciones y las leyendas.

Nemo.

Saca de las yeguas 2.019.
Aldea del Rocío-Almonte.
Parque Nacional de Doñana.
Huelva.