martes, 23 de mayo de 2017

martes, 9 de mayo de 2017

Vecinos.



Fue vecina, siendo niña, del conocido como Asesino del Incienso, o sea de Satur El Loco, que acuñó por entonces, y en la misma jeta de la Señora Magistrada de lo Penal número tres, una frase terminal, justificativa, filosófica y condenatoria: “—Señoría, dos no discuten si uno desaparece--” esta sentencia venía a explicar la conversión de su compinche Juanito El Breva en ceniza, en polvo de incensario, por un quítame allá ese perico o más bien por su contumaz alergia, ya que según contó después, --“Me traía por la calle de la amargura el nota—“y describió más o menos esto: El Breva dispuesto como un escolar aplicado en un pupitre, provisto de báscula de precisión, papelinas y su montoncillo de coca, no pudo contener un estornudo que voleó las papelinas abiertas y el montículo de farlopa adúltera quedó reducido a una tormenta de polvo de coca que le dio ambiente de tahona a su punto de venta. Dijo Satur en su sincera declaración ante la togada jueza, que El Breva, para justificarse, le alegó que era alérgico a la cal --¡No te jode!, perdón Señorita, digo Señoría--. Siguió, se encogió de hombros y con un ademán de manos abiertas dijo:”-- Lo maté y ya está, pero que conste que no sufrió nada, le abrí la cabeza con la barra de reventar puertas blindadas. Luego, nada. En el bidón del corral estuvo ardiendo tres o cuatro días animado por gasofa de 98.  Y ná más… que bueno… que soy capillita, de San Gonzalo ¿Y usted?...es igual…recogí sus cenizas las mezclé con incienso, ¡Qué bien olía el jodío Breva! Luego, contraté al Blasito aquí presente—señaló con un giro de cabeza al nombrado--- para lo mismo que hacía El Brevita y aromaticé aquella Semana Santa el punto de venta con la esencia de El Breva la mar de bien. ¿Algo más que alegar, dice? Po no ¿le parece poco? ¡Cuénteme usted algo a mí, enga, antes de que hable el sopascaldúas de su Secretario!—“.
 Veintidós años, seis meses y un día, más tres años por el afán crematorio y ocho por la merca de polvo blanco, total: una ruina.

Tan vecina de El Loco como de un ejército rebelde de yonkis zombis, moribundos entonces, ahora ya difuntos, del mismo modo que lo fue de parados de tercera generación, con arraigo familiar en el Inem de la Calle Alondra, de rateros al por menor, de amas de casa putas con su piara de churumbeles, también de putas amas de casa con aliento de tabaco negro, de litrona bien fría y puchero para comer. Se hartó de ver en el apostadero del bar de abajo, del Bar La Chalá, a prófugos, liberados condicionales y libertos con fecha de caducidad en la piel tatuada a dos tintas, exhibicionistas petaítos con faltas de ortografía en los bíceps hipertróficos, del mismo modo que conoció a recurrentes convictos de permiso de seis días saturar el contraste blanco de un día soleado con su única muda estampada con máculas como medallas, y que, apesadumbrados, reían por no llorar al dirimir el dilema de volver o no al talego. En general, barrio de marujas y manolos ajados por las estrecheces. Vecinos todos de letra minúscula, salvo trascendencia periodística de sus milagros.

Markus Lieben-17.

(Otro fragmento de "Triunfadores con Espinas").

viernes, 5 de mayo de 2017

Testigos.

Rayon du soleil.
(Sant Jean Pied de Port).


Mamá.


Paisaje mínimo.


Ruinas romanas.

Retales de tierra.


Umbría.


                         Sierpe de Sevilla.

                                 Cumbre.


Nívola.

Tiestos.

Casa con árbol.

Fotografías: Markus Lieben.



domingo, 30 de abril de 2017

Señuelos.

Campos preñados.


Mapa Mundi.
(Navarra)


Pirulo portugués.
(Algarve. Portugal)


Silencio.


Camino otoñal.


Señuelo de madroños.


Túnel.


                    Sin hueco no hay faena.

                                  Garganta.

                       Río Tinto (Huelva).


Acantilado.
¡Aahhh!

Fotografías: Markus Lieben.

viernes, 21 de abril de 2017

Tesoros.

Campos de Navarra.


M.


Tesoro del bosque.


Sombra de colores.

Confesionario de obrar.

El anís borró su memoria, y el hombre, sus ojos.
Enhiesto testigo.

Charco.

Rayo de sombra.

Árbol hidra.

Cuerda de peregrinos.

Fotografías: Markus Lieben.

sábado, 8 de abril de 2017

La zambra del rorro.



ZAMBRA  DEL  RORRO
-Nana  por  alegrías-


A seis gargantas
corea la hora
la zampoña,
la vihuela
aúlla ronca
a la luna;
y un manojo
de juncos
cimbrean el tallo
a ritmo de alegrías.
Al compás, al compás
tililan las estrellas.

La una, mil, las mil y una
tierra, mar, la sal de tu escultura.

Alrededor de mi cuna
veloces caracoles
hacen coro sin espera,
desde la luna llena
al lucero del alba
se oyen castañuelas.

La una, mil, las mil y una
la mar, el sol, tu cara de aceituna.
  
Cruzo a pie desnudo
esta noche el Palmones
la bahía, la villa vieja
oteo el África negra.
Llorar moja mi vela.

La una, mil, las mil y una
la tierra, la mar, color de aceituna.

Es de isla verde
esta cantiña del rorro
lo mismo que la mare
y toa su parentela.

Un benemérito pestañí
trae una arroba de vino
-corriente no- le digo
¡especial es mi linaje
como el cepellón de la vid!

La una, mil, las mil y una
dos, tres, hermosa como ninguna.

Ojos de firmamento
dedos de miga de pan prieto
ángeles de pezón lleno.
Sueño
tres ranas croan
al compás,
siguiendo tu tarareo.

La una, mil, las mil y una
tres, dos, al calor de tu aliento.

Un Atlas soporta el cielo
un auriga guía mi sueño
que el ama arrope mi cuerpo.
Un Dios ateo
guarde mi cuarteto,
y, de diario, fideos.

La una, mil, las mil y una
diez y seis, el silencio hecho bruma.

Ojos de firmamento
corazón de pan prieto
ángeles de pezón lleno
canta el mundo, al compás
al compás
de tu tarareo.                                                                                

La una, mil, las mil y una
la mar, el sol, tu cara de aceituna.    


      Nemónides.                


sábado, 25 de marzo de 2017

Cambalache.

La puerta del campo.

Capricho.


Monigotes.


Atardecer en poniente.

Autor.

Galope.

Vaso de naranja.

A partir una bellota.

Cáceres.

Venero.

Primero, el árbol.

La cuca.

Barreños del Alcor.

Columnas de la noche.

La Caleta. Cádiz.

Sombra de caminantes.

                Fotografías: Markus Lieben.