domingo, 27 de julio de 2025

Sol, solis. Contiene el Tiesto del Sol.

                    Sol, Solis por nemo.

Sea el "Sol" la estrella central del Sistema Solar, esa que procura luz, energía y la existencia milagrosa a las criaturas que poblamos este pedrusco planetario. Además, dicen que será así durante los próximos miles de años antes de que el mismo astro que propició la aparición de vida en este planeta, engulla como un Cronos goyesco y cósmico a su hija predilecta, la tierra. 

Podrías decir que "Sol" es en realidad el nombre de una de las afrentadas hijas del Cid, que en el Robledal de Corpes fueron ultrajadas por unas sabandijas conocidos como Infantes de Carrión, tal como relata El Cantar del Mío Cid. Bien visto, se nota que eres un antiguo, que diría La Mary.
A las digitales generaciones de este siglo esto les suena a chino, y les importa un bledo, por no decir un huevo, niño.

Seguro que hay por ahí algún aguililla que afina, y dice que "sol" es la quinta nota musical del Sistema Latino de Notación con la que, bien combinada con sus otras seis hermanas dibujan en los pentagramas las más bellas melodías, o mismamente, el tono de llamada de tu dichoso móvil.
Esto sí lo viste venir, no digas.

Sabía que lo sabías: "Sol" es la unidad monetaria de Perú que equivale a 0,25 céntimos de euro, pero tiene un nombre más bonito que la moneda europea, ¡Dónde va parar!

Y de "Solís" qué, digamos que era una empresa ochentera que se dedicaba al transporte terrestre de pasajeros en la Extremadura profunda, utilizando los hercúleos Pegasos o los tenebrosos Setra de la época, por carreteras despojadas de líneas, con lepra en la gravilla anémica de alquitrán, o cuando no, sobre calzadas enfermas de alopecia areata en las enjutas carnes de su asfalto, que lijaban el aire frío de enero camino de la sacrosanta cura de perniles tras las matanzas. Pues sí, lo era.

Del mismo modo que "Solís" fue un antiguo linaje, el del que recibió de manos de Don Pelayo un señorío, en agradecimiento a su victoria sobre los "moros" -no se me enfaden por el apelativo, hombre-, hecho ocurrido durante la Reconquista, y cuyo encargo sonó así en boca del primer Rey de Asturias: -"Id, que sol is"-.
Victorioso, el agradecido caballero por la dávida, cambió su apellido de cuna al de "Solís" que aquí nos ocupa por contracción de la orden real arriba reseñada.
Luego, se ve que el aguerrido capitán mientras seguía luchando y arrebataba tierras a los malhadados árabes Duero abajo, pues se daba en propagar denodamente su estirpe, sobretodo por la estepa de Salamanca y los llanos de Cáceres, donde dejó una ristra de descendientes homónimos sin escudo nobiliario pero con el sambenito del apellido colgando. Sin duda hizo honor al genitivo latino origen del apellido.
Aún hoy se puede ver el escudo nobiliario de algún afortunado descendiente: en la fachada de "La Casa del Sol", a espaldas de la Iglesia de San Mateo, en la Acrópolis cacereña. Ejemplo excelso.

¡Ya!, que "Solís" es una marca de tomate frito, dirás muy docto tú en lo de andar por casa, o en plan popero: "Campbell de Warhol pero de la Vega de Miajadas. Pues sí, es extremeña, por gracia también de la progenie del venoso y prolífico caballero del siglo VIII.

Tiesto del Sol, por nemo.

Fotografía: Markus Lieben.
Sol, Solís, de nemo.
-Pastel y tinta sobre papel-.
Tiesto del Sol, por nemo.
Fondos del Mar de los Algotros. Fundición Grisgrís. Sala de secar rorros de pezón. La Ballena. Valle del Xerte. Mangurria.
Factótum del puñarrao de perras:
Rnesttatta Hammatta-Hammatta.

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